Madrid tiene lugares recónditos, pequeños, donde por mucha gente que haya te quedas embobado, pierdes el oído y solo puedes mirar, sin parpadear ni un segundo y sonreír después al ver el lugar que acabas de descubrir.
Siempre que vuelvas y siempre que lo recuerdes, la sonrisa volverá a tu cara, como cuando haces gestos estúpidos que te llevan sin control a la risa.
Planta 6, Museo Reina Sofía.
Dentro de 15 años subiremos ahí y tendremos esa estúpida sonrisa al mirarnos y al mirar el horizonte.
ResponderEliminarComo los del anuncio. Pero esto no es lo que yo quiero ahora y lo sabes, ponte a ello :)
ResponderEliminarShhhhhhhhhh, que este blog es más íntimo. Muchas felicidades, princesa mía. Shhhhh, que no corra la voz.
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